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Este pavoroso lugar
también conocido como la trompa del diablo,
el pozo Meléndez, el sótano
sin fondo o pozo sin fin, es una tenebrosa grieta que se pierde
en las entrañas de la tierra y en la que han fracasado
una serie de esfuerzos para medir la profundidad, de este
terrible agujero, que se localiza en la vera de la
carretera Taxco-Iguala, a unos cuentos metros del
puente Campuzano.
En cierta ocasión los bomberos de la ciudad de México,
acudieron en auxilio de las autoridades locales de Taxco,
para rescatar el cuerpo de un individúo, asesinado
y arrojado a las profundidades de este siniestro
pozo. Escaleras y cuerdas que median centenares de metros,
fueron lanzadas sin tocar fondo, sin ningún
resultado, la compañía minera propietaria de
estos terrenos ha hecho intentos similares sin lograr establecer,
la profundidad de la grieta, creen algunas gentes
que hay un río subterráneo en el fondo, si es
que lo tiene.
Se cuenta que durante la revolución,
fue arrojado ha esta grieta , toda una caballería,
con todo y jinetes, asegurando los lugareños que después
de esto, jamás notaron los malos olores que despidieron
los cadáveres en descomposición.
Desde hace largos años perdura la macabra fama de
este pozo siempre ha sido escenario de violentos asesinatos,
muchos criminales se deshicieron de sus cadáveres arrojándolos
en este sitio, la horrenda boca, y aún siguen haciéndolo.
Según se dice a media voz, "aparece un
vehículo, carro o camioneta, entre las sombras de la
media noche, se detiene un momento, se ven sombras que se
mueven arrancan y en seguida desaparecen precipitadamente
por el camino", y todo esto significa una sola
cosa: otra víctima más tragada por el hocico
del diablo, riñas, asesinatos por venganzas políticas
o pasionales , se han epilogado en este lugar, quedando en
el mas impenetrable misterio estos crímenes que se
han englutido, las fauces del diablo.
Piratas, salteadores de caminos, abigeos de todos los tiempos,
y los criminales, correrías lograban cuantiosas fortunas
las que al ser perseguidos o acosados por las autoridades
y ante su eminente captura, las arrogaban al pozo del diablo,
sin tener idea de su profundidad ,con la esperanza de poder
rescatarlas algún día. Por su puesto, día
que nunca llego.
Se recomienda caminar con cuidado alrededor de la
aventura, que mide aproximadamente 20 pies de diámetro,
si usted tira una piedra grande podrá escuchar sus
impactos contra las paredes de la grieta y su trayectoria
a buscar fondo, ruido que se irá haciendo cada vez
menor hasta el completo silencio, usted se dará cuenta
de que la roca todavía sigue golpeando las paredes,
mientras sigue cayendo, pero después se pierde el sonido
en la negra y pavorosa profundidad del pozo. Allí no
faltan muchos que rondan por el lugar después de demostrarle
a usted el sitio exacto de la famosa grieta, para que no vaya
a caer en ella accidentalmente. Mucho cuidado, pues no hay
rejas de seguridad a pesar de los esfuerzos que se han hecho
por cerrar esta abertura.
El señor Crosby gerente de minas de plata el pedregal
de Taxco propietario de este lugar trató de sellar
la grieta, mediante la colocación de grandes vigas
de madera, tierra y piedra pero pocos días después,
todo ese tapón cedió desapareciendo en ese abismo,
se sospecha que fue sabotaje a esta obra de seguridad, tal
vez por intereses distintos de seguir usándolo o quizá
porque el diablo necesita alimentarse. |