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Iglesia
de Sta. Prisca |
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Fiesta
Sta. Prisca |
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Fiesta
San Sebastián |
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En los venturosos
años de mediados del siglo XVIII, cuando se empezó
la construcción de la parroquia
de Santa Prisca en 1751, muchos obreros y artesanos estaban
dedicados a esculpir trivialidades finas para adornar corolas
y erigir dos bellas torres gemelas. La parroquia enorme, alta,
con el color natural de la cantera, envuelta en andamios de
postes delgados atados con ixtle, parecía un tejido
que desafiaba al cielo que comenzaba a oscurecer.
El excelentísimo
señor Borda había ido a México a
tramitar la compra de unas minas en Guanajuato. Los únicos
que habian quedado a cargo de la parroquia, eran el viejo
maestro de obras, el jefe de albañiles y los escultores
que tallaban la piedra.
De pronto las nubes llenas de malos augurios, parecían
lanzarse hacia la tierra, amenazando ruina y destrucción.
Un viento empezó a soplar por las calles
de Taxco, y silbaba sobre las torres de la parroquia.
Todo quedó en tinieblas, todos los maestros y obreros
aterrorizados bajaron precipitadamente de los andamios se
veían relámpagos furiosos que parecían
azotar al Huizteco. Bramaban las nubes, los truenos se sucedían
unos a otros: se acercaba una terrible tormenta con intenciones
de arrasar a la ciudad y a la parroquia. Todo era terror y
suspenso en aquel instante tenebroso y fatídico. De
repente, un estruendoso relámpago hizo una silueta
negra que se abalanzó sobre la parroquia e hizo brillar
la cúpula. Toda la talavera se iluminó con luces
desconocidas, dejándose ver la leyenda que figura en
la cúpula: "Gloria a Dios en las Alturas y
Paz en la Tierra a los Hombres de buena voluntad".
Tanto maestros, obreros como nativos de la población
que: presenciaron tal acontecimiento, se pusieron a rezar
con los brazos en cruz, llenos de terror de que los demonios
furiosos destruyeran su hermoso santuario. De súbito
y flotante entre hermosísimos celajes apareció
sobre la parroquia una bellísima dama. Llevaba elegante
y brillante ropaje de los mártires romanos, sonriente,
tranquila y con mirada serena, sujetaba entre sus suaves manos
a los relámpagos destructores. Con una los estrujaba
mas fuertemente y con la otra sostenía la palma de
los mártires, con ella, tendió al espacio su
bendición. Su templo y los taxqueños se salvaron
de la muerte. Luego desapareció ténuemente en
medio del crepúsculo nocturnal de aquel oscurecer.
Es un pasaje que conocen todos los taxqueños, el hecho
es tradicional, ya que los mas ancianos lo relatan con serenidad
y certeza. Existe una pintura que muestra el hecho relatado
de santa prisca y su parroquia. Por este milagroso
motivo, santa prisca es la patrona de Taxco y la parroquia
lleva su nombre. |