La leyenda
narra que desde tiempos inmemoriales, las aguas bulliciosas,
las aves vocingleras y la fresca brisa que ofrecían
las verdes frondas de los árboles que crecían
en los bordes de la
"barranca Montesinos"
(después tiro de San Lorenzo) sé conjuntaba
todo eso en un cielo de amor, tranquilidad y belleza. Invitando
a sus poquísimos moradores a disfrutar de un rinconcito
paradisíaco, ya que con sus altos árboles, hierbas
sensitivas con olor a retama, ofrecían paz y sosiego
en el alma de quienes tenían la dicha de vivir en esos
lugares de ensueño, si en medio de la vida de tranquilidad
de esos lugares.
La esposa era perseguida por determinado hombre
para cometer el vil acto de infidelidad al esposo,
este vigilaba a su cónyuge, hasta no rayar en el
desengaño si el hecho era confirmado,
esta infiel esposa era conducida por el esposo, autoridades
y pocos vecinos hasta un lugar preparado exprofeso donde
estaba colocada una piedra en forma rectangular y con un
hueco en el centro y parte superior de dicha piedra.
La esposa infiel antes de salir de su casa era
vestida con sus mejores galas y vestidos de la época,
llevando el corazón destrozado por la angustia de
la muerte que le esperaba, llegados al lugar del sufrimiento
oraban a sus dioses, se colocaba una estaca en el
hueco de la piedra, la mujer con el terror sembrado
en su semblante, era despojada de sus vestiduras, porque
tenia enfrente el instrumento de su muerte, era subida a
la piedra por las pocas mujeres que la acompañaban
en ese trance.
Desnuda y ya enloquecida por lo que le esperaba,
era colocada de asentaderas en la punta de la estaca y en
un movimiento continuo iban siendo perforadas las partes
mas intimas y nobles de la victima hasta sucumbir estas
en medio de las más atroces y terribles convulsiones
de la muerte. En esa forma era vengado ese acto
de infidelidad en presencia de las demás mujeres
estando presente le esposo ofendido que se conmovía
ante tal tormento, pero que debía cumplirse porque
era una ley barbarie.
Concluido el tormento, la víctima era conducida
a una fosa, sin gloria ni pompas de la época, porque
la enfrenta la infidelidad, así tenia que ser cobrada,
quedaban esposo e hijos solos, el tiempo lo borraba todo
y el tiempo seguía su veloz carrera el hallazgo de
varias osamentas confirmaban este hecho.
Infidelidad: arma mortífera, instrumento
de muerte, afrenta conyugal en esos tiempos hoy divorcio,
bigamia, disolución conyugal, y no ha pasado nada.
La piedra de ese tormento se mantiene como fiel
testigo en el Museo de ArteSacro Virreinal de Taxco.
Esta es la leyenda de las estacadas y la piedra del mismo
nombre se conserva como un instrumento de suplicio de aquella
época y no como joya de gratos recuerdos.