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Fruto
de la Zarzamora |
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Fruto
de la Zarzamora |
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Todos dicen
que era hermosa. El sol de la mañana iluminaba su cuerpo,
cuando desde el cerro del Atachi bajaba por el agua cristalina
hasta la fuente de la Plaza de Acayotla. Era quizá
la elegida por los Dioses para sus servicios, tal vez.
Siempre que se le veía contenta , fragante y plena
de alegría, la maldad no había entrado a su
corazón, todos se admiraban de que siendo tan moza
y bonita no hubiera aceptado el cariño de los que la
cortejaban.
El pueblo de Taxco, que siempre ha tenido una
temperatura de privilegio, por las montañas que lo
circundan propias para el amor y la acaecida, una
noche en que la tormenta se desató furiosa; un rayo
fulminó corpulentos árboles y desgajó
los peñascos del Huixteco. El agua arrojada
por las nubes y por la suprema voluntad del Dios Tlaloc. Inundaba
las cañadas de Chacoalco. La mulata y Casallas,
caían por las cortaduras de las peñas, cascadas
de agua que llenaban de pavor al pueblo que clamaba misericordia.
¿Qué había sido
de la "Doncella"? que vivía en aquella
casita risueña del Atachi, en medio de la noche, en
medio del estruendo del agua y del rayo, cuando el Teponaxtli
y el Huehuetl sonaban pronunciando el peligro, pidiendo clemencia
a esta furia. Las gentes reunidas en el Teocalli hacían
oración, conjurando aquella tromba. De las
chozas salían lamentos y lágrimas de terror,
que se fundían con el agua, que de los cielos caía
en interminables cataratas.
Un rayo tronó en las montañas
y desgajo gran parte de ellas, espacialmente de Chacoalco,
donde brota el agua potable que hoy súrte a la población.
El eco se repitió por muchos momentos; el cielo se
tiñó como de sangre, calmó como encanto
el viento, y poco a poco la tranquilidad y el silencio invadió
montañas y poblado. Sólo en la casita de la
princesa "Cuayautital" esperaban inútilmente
su regreso , ya que había partido de ahí, antes
de principiar la tormenta, y al fin no regresó.
A la mañana siguiente salieron
en su busca, hasta llegar a los veneros de Chacoalco;
una nueva maleza no conocida, ocultaba el agua cristalina,
los peñascos habían cambiado de forma y al agua
antes clara, era color de sangre. ¿Quién había
hecho aquella transformación? En el fondo de la cueva.
Donde brota el agua clara. Estaba el cuerpo de la
princesa Cuayautital, cubierta de preciosas flores y helechos
silvestres, que perfumaban el ambiente como hálito
de Dioses, ella estaba muerta, pero más parecía
que estaba dormida.
Su cuerpo no pudieron llevarlo de aquel
lugar, porque de él brotaba la extraña planta
que había nacido de la noche a la mañana,
y de sus tallos salían agudas espinas. Hicieron fiestas
con danzas rituales, se ofrendaron flores y frutos, pero a
la mañana siguiente aquel cuerpo hermoso había
desaparecido, quedando solamente la planta que de él
brotaba llevando por savia su sangre, esta se extendía
por entre los barrancos ofreciendo sus frutos color de granate
y que hoy conocemos con el nombre de la "Zarzamora".
Todos dicen que era hermosa. El sol de la mañana besaba
orgulloso su cuerpo, era quizá la elegida de
los Dioses que en medio de una tormenta, la arrebataron para
llevarla a sus servicios en los infinitos cielos. Quizá
sólo dejó como recuerdo de su paso por la Tierra,
una planta que lleva en su fruto su sangre y la tomamos como
vino.
Si quieres comprender su hermosura, busca en las fragosidades
de las montañas de Taxco, una planta de zarzamora, pruébala
y con su sabor y hermosura y toda ella llena de gracia y que
el sol la besaba con orgullo.
¿Será cierto? Tal vez. ¿Por
qué no podría serlo?
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